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Carta de Las Madres de Soacha al presidente Santos


Bogotá, 20 de febrero 2014

Honorable 
Juan Manuel Santos 
Presidente de Colombia

Saludos:

Una vez más nos sentimos enojados y desairado. Toca nuestros corazones profundamente. Somos las madres de Soacha, cuyos hijos fueron arrancados de nosotros, secuestrarlos y desapareciendo después de ofrecerles puestos de trabajo, sólo para masacrar a sangre fría. Estas acciones se llevaron a cabo por miles a lo largo y ancho de la tierra, de los incidentes de la barbarie que son mal llamados "falsos positivos". Estos actos fueron cometidos por soldados contra los hombres pobres, las mujeres y los niños en el campo y en las ciudades. Hoy estamos elevando nuestras voces de protesta porque vemos vínculos de corrupción que involucran a los más altos mandos militares, comprando el silencio de los que asesinaron a nuestros hijos.

Hemos estado luchando durante más de seis años para aprender la verdad y obtener justicia de todos los responsables de los crímenes contra nuestros hijos, una barbarie que está siendo sufrido por los familiares de más de 5.000 víctimas de estos asesinatos en nuestro país. Se ha constituido un vergonzoso ataque a nuestro pueblo por aquellos que tienen la obligación de estar de guardia por nuestros derechos. La respuesta a nuestra lucha ha sido la persecución y amenazas incesantes contra nosotros, y aún así, hemos decidido, debido a nuestro amor por nuestros hijos, no para esconder de nosotros mismos, ni a permanecer en silencio, hasta que alcancemos la justicia y la recuperación de su buen nombrar.

Esta batalla no ha traído muchos resultados, ya que la impunidad sigue reinando, con el fin de proteger a los victimarios y silenciar a las víctimas. Esta situación se demuestra en las grabaciones reveladas por Semana, en la que algunos de los asesinos Mantener en la comisión de delitos desde dentro de las prisiones. Reciben salarios, entran en los contratos, que se van de vacaciones, tienen partes y, con sus superiores, que eclosionan los planes para sabotear las investigaciones realizadas por la Procuraduría General.

Frente a estas graves revelaciones, usted, señor Presidente, y su ministro de Defensa, decidido sobre una serie de cambios dentro de la institución. Usted relevado de sus órdenes, entre otros, el Comandante de las Fuerzas Militares, general Leonardo Barrero, diciendo que "no se va porque de cualquier acto de corrupción. Él se va por sus declaraciones irrespetuosas ", después de que él dijo:" no dejes que esos hijos de puta fiscales meter contigo "sobre los fiscales que investigaban las ejecuciones extrajudiciales, en una conversación con el coronel Róbinson González del Río, que está implicado en varios de estos casos. Al mismo tiempo, lo invitó a "levantarse una mafia a presentar denuncias en su contra", y así detener el proceso judicial.

Sr. Presidente: Estas declaraciones no son "una falta de respeto", como usted los llama. Más bien, son una clara evidencia de que el interior de su alto mando militar, la corrupción es parte de la parcela para detener el avance de las investigaciones y dejar en la impunidad los máximos responsables de la muerte de nuestros seres queridos.

Debido a lo expuesto, Sr. Presidente, nos exigen el seguimiento de usted y otras autoridades:

1. Inmediatamente descargar Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón por su negligencia manifiesta o complicidad manifiesta en las acciones fuera de la ley relacionados con los crímenes contra nuestros niños, tanto para los privilegios que los malhechores han disfrutado en la instalación militar, como por su afán vergonzosa para minimizar los crímenes.

2. El reconocimiento público de la gravedad de las declaraciones del comandante saliente de las Fuerzas Militares, porque a pesar de que le exoneró de los actos de corrupción, son evidencia de la responsabilidad primordial de los altos mandos militares por los crímenes contra nuestros niños.

3. Fin de que todos los miembros de las fuerzas armadas que se encuentran detenidos en instalaciones del Ejército por delitos graves pueden transferir inmediatamente a las cárceles ordinarias, y revoque todas las leyes y decretos que les proporcionan privilegios.

4. Crear una comisión de expertos nacionales e internacionales independientes para investigar a fondo todo el cúmulo de irregularidades y delitos cometidos por miembros de las Fuerzas Armadas, cuyas recomendaciones permitiría la imposición de sanciones penales y disciplinarias a los responsables.

5. Secreción del Ejército de cada persona responsable de esta organización criminal que nos amenaza, que amenaza a los fiscales, jueces y testigos, y que está atacando no sólo a los derechos humanos, sino la paz para Colombia.

6. Que el Fiscal General investigue con celeridad las miles de casos de asesinato de nuestros hijos, que fueron presentados como guerrilleros, identificando y pidiendo la pena máxima para los responsables

7. Que la opinión pública nacional e internacional, y los periodistas, no nos dejen solos en nuestra lucha, que no se resignan a las medidas que, en lugar de la excavación de la verdad y el apoyo a la justicia, se suman a las estrategias de impunidad desplegadas desde los más altos niveles de el gobierno.

8. Que los fiscales de la Corte Penal Internacional se abren rápidamente una investigación de los máximos responsables de los crímenes contra nuestros niños.

Señor Presidente, si tenemos que dar la vida para buscar lo que el gobierno está obligado a garantizar, estamos dispuestos a aceptar ese sacrificio, porque nuestro amor por nuestros hijos conquista terror, y debido a que no aceptará más la humillación de su gobierno, encubrimiento o premiar a los asesinos de nuestros seres queridos.

Por la justicia y contra la impunidad, ni un paso atrás!

Madres de Soacha

María Ubilerma Sanabria López 
Luz Marina Bernal Parra 
Lucero Carmona Martínez

Copias a: Fatou Bensouda, Fiscal de la Corte Penal Internacional 
, Navi Pillay, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

(Esta traducción se puede reproducir libremente siempre que su contenido se mantiene inalterada y la fuente, el autor y el traductor se citan).

Por: Cecilia. Red de apoyo a Colombia

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